"LAS GRANDES PASIONES SON ENFERMEDADES INCURABLES"
-Goethe

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sábado, 8 de marzo de 2025

Querido comemierda, de Virginie Despentes

 

Biblioteca Nacional S14E03. Terminamos otro ciclo de la B.N.P.D., nuevamente con un libro de Virginie Despentes. ¿Recuerdan lo que decíamos al final de Apocalipsis bebé? Por ahí iremos, creo, hoy...


No se me habría ocurrido jamás que un libro de Despentes pudiera llegar a ser tedioso, cansino, repetitivo, pero Querido comemierda es precisamente todo eso, a pesar del título tan aparentemente agresivo y transgresor, además de ser un relato de acomodaticia e inocua y pueril levedad disfrazado de grito de guerra. A diferencia de Fóllame, la relación entre título-intenciones y resultados en Querido comemierda es escasa, débil, escuálida. Si Despentes hubiera escrito un Teoría King Kong 2 el resultado habría sido mucho mejor, porque en esencia lo que hace en Querido comemierda es acumular y apelotonar ensayos sobre esto y lo otro (redes sociales, cultura de la cancelación, el Metoo, dinámicas y mecánicas sociales, sexuales, políticas, el rancio mundo de la cultura y las artes, feminismo y sus distintas corrientes -a menudo antagónicas-, en fin...) pero haciéndolo pasar por relato a través del mecanismo más fácil y simplón para tales efectos: el recurso epistolar, las cartas que se escriben y mandan Oscar, un escritor drogadicto y borracho de vida disoluta y decadente al que le cayó una funa encima (una empleada editorial que, diez años antes, fue acosada constantemente por el escritor cuando era su asistente), y Rebecca, una actriz madura de larga trayectoria que se encuentra en un punto algo indeterminado en su vida privada, personal y profesional, y que se ve envuelta en el estado de cosas de antes y el nuevo estado de cosas actual... Entre medio de las cartas están los escritos de Zoé Katana, la asistenta del escritor que en su blog sube reflexiones, soflamas, panfletos, reflexiones, etc., sobre su caso, el caso de otras y todo el lío/circo que se arma en torno al asunto, que puede llegar a ser muy peligroso, bien sabemos que hay "guerrillas" enteras dedicadas a acosar y atacar gente por internet.
Así que con esta excusa, los personajes se lanzan a aleccionarnos con psicología de cuarta, psicoanálisis de bolsillo, autocomplaciencia y autoindulgencia, disertaciones y cátedras sobre la relación entre las drogas y la guerra, y no sé, podría seguir porque los temas que abordan los personajes son infinitos y sus puntos de vistas, sus tesis, sus ideas, son tan rebuscados que terminan por banalizarse y perder toda real importancia, además, y no sé si esto es algo calculado, hay contradicciones entre dichos y hechos casi en cada página: un momento se critican entre sí por vincular fenómenos colectivos con sus traumas infantiles y al siguiente parece una sesión de psicoanálisis de pacotilla; un momento se critican entre sí por ver todo en blanco y negro y parapetarse en juicios de valor absolutistas y esencialistas, al siguiente ellos mismos están pontificando y calificando y etiquetando lo que no les gusta como "lo malo" (porque a estos personajes les gusta lo que es moral y éticamente bueno, correcto, muy conveniente, ¿no? Me recuerda a cuando Arelis Uribe estaba con tragedia porque su película favorita estaba protagonizada por dos hombres blancos). Llega a ser ridículo y de vergüenza ajena que este escritor comience a dar lecciones de moral, que diga que la literatura de otro es mala porque es "un hombre blanco y heterosexual"...
Todos los personajes escriben igual, por lo demás; el escritor tiene la misma prosa que la veterana actriz y que la activista por correspondencia/internet. Son 250 páginas de cartas y ocasionales posts de gente narrando un poco su día a día (aquí la cosa se pone un poco más fluida, un poco más interesante, al contarnos hechos, acontecimientos, mini-tramas por más pequeñas que sean, una sensación de relato, de narración, y no ese repetitivo barullo de tesis doctorales del montón) y contando cada pensamiento que les cruza la mente, como si nadie más los escuchara y aprovecharan las cartas para verter cada minúscula teoría que se les ocurra. Es agotador, demonios. Además la prosa es de ese apestoso estilo medio periodístico de la "no ficción", con el tufo pedante y esnob tan típico de ese formato: todos los personajes se creen el no va más, lo más listos del barrio aunque, dicho en buen chilensis, no tengan ningún pedazo de brillo...
No todo puede ser malo y por acá siempre nos proponemos sacar cosas positivas en limpio. Primero, como adelanté un poco, a veces los personajes de verdad cuentan cosas que pasan, entre ellas el proceso de sobriedad tanto del escritor como de la actriz, quienes, aprovechando tanto estrés, deciden darse esa oportunidad para mejorar sus vidas, y por ahí el asunto se pone más interesante y hasta más humano, porque vamos conociendo otras personas con problemas reales haciéndole frente, sacando a luz este ejercicio de humanidad que la autora propone y que, hay que decirlo, lo logra bastante bien mientras deja de lado todo el rollo aleccionador/discursivo y se enfoca en el del aprendizaje, el del entendimiento, el de la superación. Puede que por un lado sea un poco demasiado bienintencionado e ingenuo, pero al menos es una idea que desarrolla entre medio de tanta disertación banal: la lucha de los personajes consigo mismos y contra el resto, aunque no sea fácil mirarse en el interior, aunque no sea fácil perdonarse y reconocer los propios errores, aunque sea aún menos sencillo perdonar a quienes nos ofenden y ¡vaya!, esto parece un mantra religioso, ¿estamos rezando o qué?, pero qué se puede decir, los personajes van aprendiendo a perdonar y superar las cosas, ya se imaginan: es un tono mucho más agradable que esa permanente beligerancia y arrogancia de la mayoría de las cartas que escriben.
Lo otro: a pesar de lo repetitivo y vano de todos esos ensayos camuflados, sigo con la opinión que Despentes es una persona de ideas y reflexiones lúcidas y críticas, una persona con ideas propias que sabe argumentarlas, que sabe desmarcarse y diferenciarse de la mentalidad de rebaño rabioso que se estila estos tiempos, que logra proponer perspectivas diferentes aunque no vaya a convencerte del todo. Aunque se le confundan y contradigan los personajes y que por momentos pareciera que es Despentes la que habla, sobreponiéndose a sus demudados personajes (razón por la que este libro debió ser un conjunto de ensayos y no este remedo de novela), de todas formas es capaz de ofrecer pensamientos interesantes que pueden rescatarse de tanto aleccionamiento barato y egotista; es una persona sumamente observadora capaz de identificar los problemas más notorios pero también más soterrados de la sociedad, cada vez más global en sus pesares. Una de las cosas a las que apunta es a la elevación de las redes sociales a realidad paralela, como si ese mundo virtual de likes y personalidades esquizofrénicas fuera más real que nuestra existencia tangible de carne y hueso (razón por la que humaniza, con sus pros y contras, con sus altos y bajos, que les da nombre y biografías, a personajes simbólicos, representativos y sintomáticos del actual zeitgeist: el cancelado, la activista y la anciana de otro tiempo que despierta a las nuevas modalidades).
La lata, como digo, es que embolina la perdiz y lo que pudo ser un conjunto de ensayos concretos, precisos y concisos, se convierten en un innecesariamente alargado y aletargado alegato multidisciplinar sin orden ni concierto cuyas ideas se diluyen en una marea de falacias y retórica superficial. Insisto, no sé si el efecto es calculado (Despentes deliberadamente creando personajes obtusos y cegados por su propia estupidez que toman por sabiduría) o no, pero el resultado sigue siendo tedioso, trivial y de un voluntarismo buenista impropio de la autora, que parece más apaciguada y conciliadora que de costumbre, como si no quisiera meter más el dedo en la llaga sino que maternalmente acariciarle el pelo a la gente hasta que cicatricen sus heridas. En otras palabras, Querido comemierda es un libro con ideas e intenciones estimables, pero con resultados, a lo mucho, discretos y recursos literarios o estilísticos tristemente manidos y repetidos que debilitan y entorpecen su confundido mensaje. Una buena idea sumamente desaprovechada. Intenten encontrar un hilo-idea en ese brutal enredo de letras...


Tres préstamos en un año nada más es lo que muestra esta ficha bibliográfica; la tradición republicana de todo préstamo a domicilio no ha sido muy emocionante, pero para que adornar de más.

viernes, 7 de marzo de 2025

Apocalipsis bebé, de Virginie Despentes

 

Biblioteca Nacional S1402. Debo decir que me sorprendí al ver libros de Despentes en los estantes de la B.N.P.D., no sabría decir por qué, pero ahí estaban y no podía resistirme, el mismo título parece indicar que el libro va a ser, cuanto menos, interesante.


Apocalipsis bebé es una novela que comienza bastante bien, de hecho comienza como un relato de detectives, noir, al estilo Despentes, claro, pero indudablemente noir. La protagonista trabaja en una agencia de vigilancia, de seguridad, de seguimiento, y su actual caso es sobre una adolescente problemática a la que no debe perderle el rastro, sólo que le pierde el rastro, tan sólo un descuido en el metro y ¡zas!, de repente la adolescente ya no está, se ha esfumado como por arte de magia y la abuela de la muchacha, que además es la clienta, la que ha encargado el dossier de vigilancia, está hecha una furia, gritando a los cuatro vientos, amilanando incluso al gordo cabrón y prepotente del jefe, que no sabe como enfrentársele a su indignación de abuela/clienta. Y aunque la protagonista no es una especialista, pues sólo se encarga de seguir adolescentes, de todas formas le tiran encima este nuevo caso, esta nueva mutación indeseada: un caso de desaparición, para más remate de una adolescente conflictiva que no quiere nada con su familia. Y por ahí comienza el asunto, con esa interesante atmósfera que mezcla la insolente frontalidad de Despentes con esos códigos del noir más sombrío, penumbroso y decadente, de los personajes marginados, las calles sucias y aisladas como cementerios, los misterios cerrándose sobre sí mismos para no ser desentrañados ni destripados. Todo muy bien. Además la protagonista se agencia la ayuda de una tal Hiena, mujer de armas tomar, una cabrona de cuidado pero muy efectiva en su trabajo, una verdadera leyenda del ambiente.
Además de seguir el curso de investigación al estilo noir, Despentes alterna la investigación del caso con capítulos dedicados al seguimiento conductual o exploración introspectiva de algunos personajes relacionados con la muchacha desaparecida, por ejemplo el padre, un escritor inseguro, la madre, una mujer egoísta y materialista, la madrastra, una mosquita muerta pequeñoburguesa, un primo árabe de mal carácter, recurso que sirve tanto para reconstruir los pasos previos conocidos de la muchacha antes de esfumarse y algo de su rocambolesca, desconcertante, incierta personalidad, como para, fiel a su estilo, elaborar una suerte de retrato/análisis de la diversa o estratificada sociedad francesa en los albores de las redes sociales, del abismante salto tecnológico efectuado como de un año para otro, retrato enfocado tanto en la intimidad de los individuos y sus relaciones interpersonales como en un nivel más macro, más general y global: sexualidad, racismo, clasismo, machismo; escena literaria, política, economía, lógicas y dinámicas de mercado mezclándose con lógicas y dinámicas sociales e interpersonales. Privacidad, industrias privadas que lucran con la privacidad, las policías, los espacios públicos, los ojos electrónicos observándonos, vigilándonos sin que nadie los vigilen a ellos. El derecho a la información, la información como arma de doble filo. Sin ser la primera en escribir una novela sobre estas cosas, hay que conceder que Despentes lo hace desde una perspectiva más callejera y aterrizada, fiel a su estilo nuevamente, enfocando el asunto desde la piel, la mirada y las pisadas de gente común y corriente y no de ágiles agentes gubernamentales o espías extranjeros entrenados desde la infancia, es decir, desde la perspectiva de personas que no están muy enteradas del asunto, apenas algo asombradas de las posibilidades positivas de las nuevas tecnologías, y que sólo se enteran de los verdaderos peligros solamente cuando ya se ciernen inevitablemente sobre ellos, como un pececito que intenta luchar contra la corriente sólo para darse cuenta que todo el tiempo ha estado nadando dentro de la boca de un gigantesco depredador. Y de repente tienes a Elon Musk de pie en la oficina de Trump manejando recursos públicos...
En términos de estilo y de sustancia, Apocalipsis bebé es un ejercicio muy bien logrado por parte de Despentes.

Mis reproches son varios pero tampoco tan terribles, solamente hacen que Apocalipsis bebé pase de ser una novela realmente buena a una novela correcta, bien lograda. Para empezar, es de esos relatos detectivescos que se "resuelven solos". Ya me he quejado de esto en varias películas en Cine en tu cara, como en "Todos lo saben" de Asghar Farhadi, incluso es algo que me mosqueó lo suyo en "True Detective", esa serie gloriosa. Saben a lo que me refiero: el relato se presenta como una investigación llevada a cabo por los protagonistas, los motores narrativos exclusivos, que nos van descubriendo, desde sus perspectivas, pistas que puedan ir esclareciendo el panorama completo hasta que, miren ustedes, no hay nada más que saber ni descubrir porque los caminos se han cerrado. Y como el misterio no puede ser resuelto por los detectives, el relato se los pasa por el forro y se posiciona desde la solución, esperando la llegada de unos investigadores reducidos a meros secundarios. Algo así sucede acá, estamos investigando y al capítulo siguiente se nos cuenta todo lo que la muchacha ha hecho y el porqué, así de simple, logrando que la protagonista y la Hiena no sean más que decorado.
Lo otro es que, a decir verdad, ¿era necesario adentrarse en las vidas privadas de todos estos personajes? Se entiende que sirvan para elaborar en conjunto este crítico retrato social, pero insisto, tampoco es que se nos ofrezca nada nuevo, nada que Despentes no haya dicho en otros libros de manera algo más elaborada, acá siendo apuntes ingeniosos aunque obvios, pero poco más. Incluso llega a contarnos en detalle el pasado de la Hiena, ¡el personaje más misterioso de todos!, un personaje que era la encarnación del misterio y del peligro, y que con la explicación de su pasado se banaliza, se trivializa, como diría Lynch, explicas el misterio y éste muere, pierde su encanto y su verdadero poder. Supongo que lo que la autora quería transmitir era que la Hiena era una mujer de carne y hueso a fin de cuentas, que se convirtió en la Hiena como una manera de enfrentar sus traumas, que ya podrán imaginar en qué consisten. Aún así, mala decisión narrativa, en mi opinión. Y bueno, el tramo final recupera un poco el estilo noir del inicio, agregando además un vibrante clima de paranoia y un latente pulso de terror mudo, pero la trama da un salto al vacío tan repentino y gratuito que resulta algo difícil de creérselo. Un salto al vacío que, entiendo, para la autora debe representar el absurdo, el sinsentido de la vida tal como lo veía esta adolescente decepcionada y enajenada, pero aún así...
En resumidas cuentas, Apocalipsis bebé es un libro que es como dos libros: uno, el más interesante, es este caso de dos detectives mujeres, un relato noir en toda regla, cínico y desencantado, con una sequedad y agresividad behaviorista y una atmósfera violenta que recuerda por ejemplo al más rabioso Manchette, ese que encontraba cierto placer en el sangriento fango al que caían sus personajes, en donde Despentes demuestra que puede ser ella misma a la vez que acepta el desafío de escribir acorde a ciertos códigos (algo que siempre valoraremos por acá: que los escritores se desafíen y sepan salirse de su zona de comfort sin perder por ello sus identidades y rasgos propios); el otro, un libro más convencional en donde Despentes no ofrece nada nuevo ni distinto a lo hecho antes, acaso "más actualizada", todo escrito con su estilo claro y directo, y con esa mirada crítica pero mordaz que tanto me gusta de ella, ofreciendo reflexiones lúcidas y complejas, pero con gusto a repetido no obstante. Curiosamente, mucha de la información entregada en esos capítulos centrados en personajes anexos/colaterales pudo haberse expresado/narrado de manera noir, no entiendo muy bien la decisión de hacerlo en modo "mosaico de personalidades".
Como sea, siendo una novela algo descompensada y desequilibrada en sus elementos, no deja de ser una lectura lo suficientemente recomendable, Despentes es una autora que no deja indiferente y que, a pesar de todo, se nota, asume riesgos o desafíos narrativos y estéticos. A propósito, algo me dice que corre el riesgo de banalizarse a sí misma y de convertir esa energía combativa suya en algo perfectamente domesticado y calculado, amaestrado.


Dos pedidos en un año y medio, poco más que agregar en esta ceremonial tradición republicana de todo préstamos a domicilio.

sábado, 12 de octubre de 2024

Fóllame, de Virginie Despentes

 


Bibliometro S06E08. Bonus track, damas y caballeros. Un día tuve que hacer trámites cerca de la sucursal que tenía Fóllame, la primera novela de Virginie Despentes, la novela que la puso en el mapa, y como ya había leído un par de libros, pasé a devolverlos y pedir este otro, pues sabía que estaba ahí, así que como la oportunidad se me apareció, ¡zas!, aprovechemos de una. Por otra parte, ¿de qué manera se pide un libro titulado Fóllame? Yo lo hice con el celular, no pronuncié palabra, no dije "Buenas tardes, 'Fóllame', por favor". Claro que no lo hice.


Fóllame es una novela la mar de entretenida, directa al grano y frontal.
No hay que comerse mucho el coco, es un exploitation de tomo y lomo y, como tal, debe leerse y disfrutarse su frenética e implacable seguidilla de atracos, asesinatos y cochinos diálogos. La primera novela de Despentes nos cuenta la historia de una prostituta y de una desempleada alcohólica que se encuentran luego de que sus respectivas vidas se vayan a la mierda, razón por la cual deciden que es mejor seguir en esa espiral descendente porque ya no tienen nada que perder, y ciertamente, nada que ganar: están más allá del punto de no retorno y quién sabe si se encontraban ahí desde mucho antes de que las cosas tomaran este rumbo tan fatal.
Naturalmente que hay subtexto, sustancia y discurso, pero están perfectamente integrados en la acción, en ese carácter exploitation mencionado, Despentes no tiene que recalcar ni enunciar ni aleccionar ni pontificar ni nada por el estilo, simplemente nos sitúa con toda naturalidad dentro de este escenario que es el vivo retrato de la precariedad, el abandono y el desamparo: gente desempleada que se gasta lo poco que recibe en el bar, barrios arrasados por el tráfico de drogas (único negocio y prospecto de vida de sus jóvenes habitantes), viejos embrutecidos y envilecidos, mujeres curtidas y endurecidas por las miradas penetrantes, los piropos afilados y los ásperos manoseos, departamentos pestilentes y apretujados, un sistema construido sobre injusticias, una estructura desigual que intenta balancearse día a día para no desmoronarse por completo (aunque no se necesite mucho para echar toda normalidad abajo)... y los aspectos sociológicos, la femineidad y la masculinidad retratadas, la relación con el sexo y la violencia, la hipocresía de alguna gente, la represión interna de otra, el aire de tabú al hablar de sexualidades, la deshumanización y degradación sistemática, la trivialización de la violencia y el horror por parte de los poderes fácticos, esta apatía generalizada de "nada importa, a la mierda todo, quememos cosas"... todo lo que más adelante señalaría y sobre lo que reflexionaría en Teoría King Kong está presente en Fóllame, pero como digo, en formato novela y, más aún, en plan exploitation (tercera y última vez que traigo a colación dicho término, je promets); ojo, no es sutil, pero están integrados narrativa y dramáticamente, y muy coherentemente hemos de añadir: lo que Despentes cuenta en esta novela es el resultado inevitable de una olla a presión, y ya lo hemos visto y vivido en carne propia y en otras latitudes y en otras épocas, la gente, ya sea un par de individuos o todo un mar colectivo, se aburre, se cansa, se enoja y se subleva porque hay cosas que las reglas de este sistema y esta cultura, este zeitgeist, no pueden contener, y he ahí la razón, desde mi perspectiva, del porqué un par de personas que se sienten tan escupidas y excluidas e invisibilizadas por el status quo ya no se sientan representadas por su escala de valores éticos y morales ni impelidas a obedecerla, so riesgo y pena de... a estas alturas, ¿de qué? Despentes es inteligente y, como también decía Fassbinder, el principal mal que nos afecta a todos es cuán hondo ha calado la moral del capitalismo salvaje, es decir mirar y tratar todo, humanos incluidos, como activos de mercado, desde las más altas esferas hasta las más mugrosas covachas; la manera en que ha exacerbado rasgos culturales: la violencia y desigualdad de género (entre otras problemáticas) es un claro producto del templo a la Explotación y a la Producción en que vivimos. Existes en la medida que produzcas: produzco, luego existo. Y así podríamos seguir, porque es un tema complejo que da para largo...
Así que claro, puede que Fóllame parezca una novela cutre, gratuita y excesiva, como un puerco que salazmente se revuelca en el lodo malsonante y sangriento, pero en realidad es la crónica de una vida desesperada que toma el camino de salida más extremo y brutal posible (en el lado opuesto de Serotonina, por ejemplo, cuyo protagonista sucumbe a la misma desesperación existencial o social, pero aislándose, mimetizando y camuflando su autodestrucción a las estructuras y formas del ruin sistema en que vive en lugar de exponerlo en toda su brutalidad, si bien el efecto final es el mismo: estos personajes están solos y desterrados, ajenos al sistema productivo), escrito con una prosa mucho más cuidada de la que podrían esperar y una tensa, vibrante fisicidad en sus palabras. Una infernalmente entretenida gozada, para qué hacernos los listos e intelectuales...


Uy, ésta es una ficha bibliográfica como se merece, ideal y perfecta. Chef's kiss. Timbres perfectamente alineados, perfectamente ubicados dentro de los rectangulitos, seguramente es el mismo timbre, si se fijan la tinta parece ser la misma, los números, la distancia entre caracteres... La primera fecha tiene una pequeña imperfección en su tinta pero no nos vamos a poner quisquillosos ni exquisitos, esto es lo más cerca que hemos estado y, sin duda alguna, estaremos, de la pulcritud más celestial. Siete préstamos en un año y medio, quizás el título espante a los lectores casuales. El 2023 fue su año de gloria y sólo yo he abierto sus páginas este 2024.

viernes, 6 de septiembre de 2024

Teoría King Kong, de Virginie Despentes


Bibliometro S05E01. Ha llegado una nueva temporada, es decir nuevos préstamos, es decir nuevos libros, nuevas lecturas, nuevos autores y autoras, nuevas visiones, nuevas cosmovisiones, nuevas historias, nuevos pensamientos, nuevos sentimientos, nuevos cimientos. Virginie Despentes es una artista francesa que se dedica a varias disciplinas, aparte de la escritura, que es como la tenemos presente ahora, también hace películas, de hecho su primera película es una adaptación de su primera novela, Baise-moi. Teoría King Kong, contrario a lo que pensaba, es un libro de ensayos (yo creía que era una novela) pero siempre nos viene bien cambiar de registro de vez en cuando.


Quien esté al tanto de Despentes, como lo estaba yo aunque nunca llegué a ver ninguna película suya, digamos que quien esté al tanto de su vida podrá imaginarse más o menos por dónde van los tiros en su propuesta narrativa. Despentes fue (o sigue siendo) una chica punk, desordenada y desobediente, impulsiva e independiente, inconformista e iconoclasta, que entre empleos de muy baja remuneración y mucho desgaste, también trabajó como prostituta (o call girl), y antes de todo eso fue víctima de violación en su adolescencia. Es una persona que ha vivido marginada, observando la vida y la sociedad, con sus múltiples lazos interdisciplinares, desde la marginalización, hasta podríamos decir que es una intrusa en el panorama intelectual porque rara vez surge o emerge alguien de "baja cualificación" a menos que sea por accidente (acá tenemos el caso de nuestro querido Hernán Rivera Letelier, un simple obrero salitrero amante de la literatura que, al ponerse a publicar y lograr éxito de críticas y ventas, se ganó hostilidades y menosprecios del sector más "elevado" del panorama literario en sus primeros años, pero ahí lo tienen, hace poco ganando el mayor galardón literario de Chilito). La suya es la mirada siempre necesaria de los que están fuera de los circuitos, oficiales o informales, de arte, información y política. Ya el primer texto de este libro, ese Tenientas Corruptas de la foto, es toda una declaración de intenciones para este conjunto de ensayos que, desde un punto de vista crítico y feminista (sustentando en lo teórico y en sus propias experiencias biográficas), analiza fenómenos sociales (sexualidad, relaciones afectivas, situaciones de poder e influencia) y comunicacionales y culturales (o consumistas), las películas las series la literatura, poniendo especial atención al retrato de la mujer, del hombre y de la lucha de clases. Es decir, no esperen textos académicamente pulcros o metodológicamente precisos o teóricamente definidos listos para ser evaluados por algún estirado y arrogante y sentencioso profesor para el que la importancia y validez de tu documento depende exclusivamente de cuántos y qué autores citas, aunque quién sabe, capaz que en ciertas instituciones ya te acepten citas de textos de Despentes, que aunque no habla desde la oficialidad ni tampoco presente explícitamente resultados de investigaciones o encuestas o estudios (sí dice que los hay y que amparan sus afirmaciones), sí vierte reflexiones e ideas muy interesantes, reveladoras y muy bien argumentadas. Para mí ha resultado una lectura muy valiosa y también reveladora, ya saben que a veces sucede que uno tiene ideas y no encuentra una formulación correcta hasta que alguien más expresa dichas ideas, más o menos así fueron un par de textos del presente libro, sobre todo en lo relativo a esos revenge thrillers protagonizados por mujeres.
Desde luego, para Despentes, que tiene una mirada para nada esencialista o separatista, los problemas de género o el feminismo no son situaciones apartadas o separadas de todo el constructo social y, tal como Fassbinder lo decía tantas veces en sus entrevistas y películas, en palabras simples todo se reduce a cómo este cochino sistema capitalista ensucia y altera y configura todo el entramado económico y político desde lo general hasta lo particular, cómo este cochino y denigrante sistema utilitarista e inhumano tiene miles de maneras de cercenar la libertad, el alma, el corazón y la mente de los individuos dependiendo de sus características, de esta forma los hombres son explotados con una estrategia, las mujeres son explotadas de otra manera, los viejos así, los niños asá, todo al vil servicio del sistema y los poderosos, para que sigan rodando las cadenas y los engranajes de la moledora de carne en que vivimos, todo tan normalizado y naturalizado que no puede considerarse conspiración: así es como es: todo lo que no sirve a la maquinaria se margina, se deshecha, cada quien tiene su función y si no la cumple o incluso no la tiene, adiós, no existes. Algo obvio para personas como Despentes, o Fassbinder ya que lo mencionamos una vez (y cuya vida también fue un claro ejemplo de marginación y observación desde la periferia), que simplemente, aunque puedan, no quieren vivir cumpliendo estas putas normas denigrantes sobre cómo ganarse la vida: al demonio eso de vender tu valioso tiempo por una mierda de paga.
Pero bueno, ya que son ensayos, podríamos seguir conversando toda la noche tomando cervezas porque eso es lo bueno, invita al debate y al intercambio de ideas, por lo mismo resultaría banal o cansino intentar resumir o "analizar" cada capítulo de este libro, tan sólo los invito a que lo lean, si es que tienen cómo, con mucha recepción porque Despentes escribe con las ideas claras, sin pelos en la lengua y se agradece, definitivamente es una lectura que vale la pena y de la que se puede rescatar mucho. No digo que sea una genio o que te vaya a cambiar la vida, pero sin duda es muy inteligente y observadora. Y yo siempre digo: de todo y todos se puede aprender, porque no hay que estancarse ni acomodarse jamás.


No es la ficha más prolija y ordenada, pero qué va: 10 préstamos en poco más de cinco años. Claro que estamos hablando de este ejemplar en concreto; en la sección de Préstamo a domicilio de la Biblioteca Nacional cada libro es un ejemplar, en Bibliometro puede que también, pero por ejemplo Teoría King Kong tiene como cuatro ejemplares esparcidos en diferentes sucursales, lo que quiere decir que, quién sabe, un ejemplar tenga cuatro préstamos, otro veinte, otro apenas uno... Quizás esto explique que el 2019 y el 2020 se haya pedido tanto este libro y luego un par de veces el 2022 y luego nada hasta ahora, pero a lo mejor en ese lapso otro ejemplar de Teoría King Kong fue prestado mayoritariamente durante el 2023, 2022, 2021... Recién ahora he venido a darle un vuelta algo más elaborada, pero es que a veces asumo que el libro que tengo en la mano es el único que se encuentra circulando, y en la mayoría de los casos no es así.