Biblioteca de Santiago nº16. Y por fin ha llegado el momento, por fin hemos llegado a la primera entrega de la saga de La Torre Oscura, compuesta por siete libros que abarcan toda la historia, más una octava novela que al parecer se sitúa entre medio, además, claro, de esa novela corta, Las hermanitas de Eluria, que leímos en el volumen Todo es eventual, por lo que ya llegamos relativamente familiarizados a este universo tan aclamado por medio mundo. Veamos qué tal.
No sé qué pasa pero no puedo sentir ni una pizca del entusiasmo que medio mundo siente por esta saga. Cierto, estamos en la primera novela, El Pistolero, que les aviso no es más que una alargada y aletargada introducción, pero oigan, no es que haya quedado muy emocionado que digamos en cuanto a lanzarme con los libros que siguen. Ni las Hermanitas de Eluria ni las cinco historias que componen El Pistolero me han gustado... Por cierto, estamos leyendo la versión revisada y reescrita por King el año 2003, cuando se decidió a ponerle fin a una saga que comenzó a escribir en los setenta y publicar en los ochenta, razón por la cual era preferible corregir ciertas imprecisiones que surgieran entre un libro y otro, a fin de cuentas no es que el bueno de Steve-O lo tuviera todo precisamente calculado y mapeado desde el inicio. Como sea, vayamos a lo medular, a lo importante, a las razones de mi nulo entusiasmo por La Torre Oscura 1.
Primero que todo, no entiendo la razón de ser de esta prosa pomposa y alambicada (en el sentido de rebuscada, complicada, enredada) con que King escribe estas historias. Ya llevaba tiempo escribiendo y publicando, puliendo su prosa clara y legible pero detallada, minuciosa y sobre todo lacerante, punzante, afilada, por lo que no comprendo la necesidad de abarrotarse de figuras retóricas chapuceras ("volcanes que escupen furiosamente lava rompiendo la superficie de la tierra como granos de acné en el rostro de un adolescente grasiento"... parafraseando nada más, pero ¿qué les parece semejante truco? Y hay figuras literarias peores, de peor gusto, imaginación y sensibilidad escritural), de privilegiar ininteligibles descripciones místicas o abstracciones sin venir a cuento en detrimento de una narración y descripción más clara y concreta, que es lo que en teoría este weird western fantástico con toques de ciencia ficción, pero sobre todo, esencialmente, acción y aventura, reclamaba: poder describirnos y hacernos partícipes de este particular universo narrativo con sus tramas interconectadas y sus paisajes sobrecogedores, en vez de agotarnos y hartarnos con una pobre grandilocuencia de manual.
Por cierto, me mosquea la falsa épica, la grandiosidad espuria de todo esto. ¿Se supone que debo sentirme impresionado e intimidado simplemente porque hay un desierto gigantesco y árido, luego unas montañas que rozan el techo del cielo y bosques milenarios, quedarme boquiabierto por el simple hecho de que están ahí? Supongo que aquí volvemos a lo de antes: esa prosa autocomplaciente que se solaza en devaneos sin importancia y por lo mismo falla en sugerirte y provocarte una verdadera y genuina sensación de inmensidad, de textura, de sensaciones... incluso de inmediatez, de fisicidad, de solidez, como si en realidad estuviésemos ante un simple fondo de cartón pintado toscamente por un aficionado incapaz de plasmar visualmente el impresionismo visual que pide a gritos esta historia, y frente a ello, precarios atrezos de cartón piedra y personajes vestidos con el vuelto del pan: Es como si todo estuviera en el aire, todo lo que se supone que tiene peso en realidad es flojo, vago: la mitología y simbología interna, la historiografía detrás del viaje del Pistolero, sus confusas motivaciones para perseguir al Hombre de negro y hallar la Torre Oscura... Como una obra de teatro en donde el reparto recita sus líneas sin tener idea clara de por qué hacen lo que hacen y dicen lo que dicen, por lo tanto sin poder convencer al público, perplejo ante un espectáculo tan amateur.
Sumen a ello que todo lo que ocurre es tan estándar, tan manido, tan ya-visto-mil-veces: el extraño y solitario pistolero que hace estragos en un pueblucho desértico (capítulo uno, que resulta que es lo mejor del libro, un promisorio inicio que tristemente se desinfla con los siguientes episodios, y que curiosamente no se erige como un capítulo esencial o imprescindible dentro del relato total; con suerte se habla un poco de los poderes del Hombre de negro y crear ese aura de mago maligno y tenebroso, pero fuera de eso... Aunque, como digo, en tanto western esta primera historia funciona la mar de bien y su estilo no entorpece ni tropieza la narración); la curiosa relación-alianza entre el extraño malas pulgas y un asustado muchachín al que encuentra por ahí y que guarda más secretos de los que él mismo sabe, además del consabido flashback en donde el extraño malas pulgas rememora sus típicos entrenamientos a manos de brutales y agresivos instructores/entrenadores; y el resto de la búsqueda, una aventura que pasa por desiertos y bosques nativos y manantiales puros y virginales y montañas nevadas y negras cuevas sin solución de continuidad, con los típicos obstáculos geográficos, previsibles trampas humanas y la presencia de monstruos descerebrados para complicarlo todo, aunque la sensación de lucha por la supervivencia brilla por su ausencia, es como si andar dos semanas o más en una estepa desértica fuera coser y cantar. Yo diría que hasta el programa de Bear Grylls te causa más ansiedad e interés, que sus planificadas aventuras tienen más atmósfera, relato y verosimilitud que la expedición de este pusilánime pistolero.
Por lo demás, la construcción y desarrollo de personajes es plana, es banal, es trivial, es contradictoria. No comprendo la supuesta amoralidad de un Pistolero que se las da de duro pero que se enamora de la primera vagina que encuentra en el camino o que adquiere afectos poco menos que paternales por un chico que encuentra en mitad del desierto y cuya única gracia es su aparente inocencia e ingenuidad, perdido como luce en ese universo "que se ha movido", que ha vomitado sobre sí mismo. Esta inconsistencia se puede apreciar en los otros personajes principales, por ejemplo el niño, pero sobre todo el Hombre de negro, temible hechicero que se las sabe todas y va de arrogante y canchero pero que una frase después no sabe nada y actúa como un cahorrito temeroso de su entorno... ¿Se supone que estos son hombres duros y malos, antihéroes con pelotas, o héroes timoratos que no quieren ensuciarse los ponchos? Se siente todo tan improvisado, tan poco serio, tan inventado sobre la marcha... Ningún personaje resiste un análisis mínimamente crítico y psicológico, parece que fueran tres o cuatro personajes a la vez y que te encuentras con el amoral o el jodido sentimental por pura casualidad.
¿Y todo para qué? Para una conversación final entre El Pistolero y el Hombre de negro completamente decepcionante, que no revela nada genuinamente importante o crucial (que no justifica EN LO ABSOLUTO la "épica búsqueda" que este inútil Pistolero ha emprendido a lo largo de laaaaargos años a través de exteeeeeeeensos y hostiles parajes), y que es sólo un "sigue tu camino", y que demuestra que las 300 putas páginas de La Torre Oscura 1 son una burda introducción innecesariamente alargada, aletargada y estirada más allá de sus cualidades y propiedades inherentes. ¿Por qué King rellenó 300 páginas para un encuentro tan simplón? ¿Por qué, en la lógica interna, el Hombre de negro se deja perseguir y alcanzar a lo largo de lustros y lustros? Quizás a nivel diegético se explique en entregas posteriores, pero insisto, leyendo este libro de por sí nada en su interior se explica. es un libro completamente vacío, deforme, desestructurado. ¿Que la épica búsqueda es para curtir y madurar al Pistolero? Las pelotas, me cago en todo...
Como sea, El Pistolero. La Torre Oscura I ha sido enorme y terriblemente decepcionante. En el peor de los sentidos me he visto sorprendido por lo pobre y por lo plano, por lo exageradamente escuálido, de cada aspecto de su propuesta: prosa, trama, personajes, escenario, narración... Comparado con la cutrez de este libro, Las hermanitas de Eluria poco menos que está para ganar el Pulitzer. Noooo, así no dan muchas ganas de seguir con las siguientes entregas, de hecho ni siquiera estoy seguro de si están todas en la Biblioteca de Santiago. Ya veremos, total, apuro no hay...